Mirar el mundo es un poemario inspirado en mi biografía como artista, desde los primeros pasos, desde que descubrí mi vocación de poeta de una manera algo prosaica al observar una rana, hasta la actualidad, en la que la luz del Levante, la presencia del mar, del Mar Menor de San Javier, en Murcia, conforman un universo lírico con el que me identifico plenamente.
Francisco Javier Díez de Revenga, catedrático de Literatura en la Universidad de Murcia y crítico, dice de él:
“Es muy interesante, y original, todo el juego de imágenes, muchas de ellas extraídas de la vida cotidiana e incluso actual, lo que otorga al poemario una lozanía no fácil.”
“Valiosos también me parecen los sentimientos de relajación y goce de la naturaleza, del ambiente, y ahí el mar juega un papel decisivo, pero no solo un mar escenario o paisaje, sino también un mar sentido en el propio cuerpo, percibido en su temperatura y en su tacto…”
Eloy Sanchez Rosillo, premio nacional 2008 por "Oir la luz" dice de él:
“Hermoso libro, por su lenguaje desnudo y directo, la ausencia de circunloquios retóricos y el mundo natural y abierto que nos presenta en la mayoría de sus poemas. Hay en él una suave melancolía que lo une todo, en medio de un silencio en el que el poeta escucha y comprende y el lector asiente acompañado y agradecido.”
Francisco Javier Díez de Revenga, catedrático de Literatura en la Universidad de Murcia y crítico, dice de él:
“Es muy interesante, y original, todo el juego de imágenes, muchas de ellas extraídas de la vida cotidiana e incluso actual, lo que otorga al poemario una lozanía no fácil.”
“Valiosos también me parecen los sentimientos de relajación y goce de la naturaleza, del ambiente, y ahí el mar juega un papel decisivo, pero no solo un mar escenario o paisaje, sino también un mar sentido en el propio cuerpo, percibido en su temperatura y en su tacto…”
Eloy Sanchez Rosillo, premio nacional 2008 por "Oir la luz" dice de él:
“Hermoso libro, por su lenguaje desnudo y directo, la ausencia de circunloquios retóricos y el mundo natural y abierto que nos presenta en la mayoría de sus poemas. Hay en él una suave melancolía que lo une todo, en medio de un silencio en el que el poeta escucha y comprende y el lector asiente acompañado y agradecido.”