UNA AVENTURA METAFÍSICA. UN MUNDO IMPROBABLE. Y UNA AMENAZA LATENTE
Wendy, su novio Marcos y varios amigos sólo se disponían a pasar un relajante fin de semana en la Quinta Luz María, sin imaginar que la fiesta sería estropeada por la llegada de la esquizofrénica Tía Ernestina, una setentona religiosa y dominante que ve el pecado y la lujuria en las intenciones más inocentes.
A partir de esa noche, a causa de un rayo que vuelca su vehículo en el regreso a la ciudad, el grupo de muchachos enfrenta un problema más serio que la misteriosa ausencia, y al mismo tiempo casi palpable presencia, de la tía fatal: la nueva sociedad puritana que los señala, hostiga y amenaza.
Ahora ellos deben sobrevivir e intentar escapar de esta realidad improbable, que es una copia fiel de las obsesiones de la implacable guardiana de la decencia y las buenas costumbres. Doña Ernestina está decidida a terminar con los vicios y perversiones que dominan al mundo.
Julius Hernández nos conduce por esta alucinante odisea metafísica, en el escenario de una sociedad provinciana moderna que, por razón desconocida, sufre una regresión a una época represiva, autoritaria y peligrosa. Una especie de combinación de las exageraciones victorianas con una mente enferma, autonombrada como la vigilante, juez y verdugo del sector descarriado de la sociedad. Y quien tiene a su disposición todos los recursos humanos, e incluso divinos, para hacerles ajustarse a sus oscuros designios.
Wendy, su novio Marcos y varios amigos sólo se disponían a pasar un relajante fin de semana en la Quinta Luz María, sin imaginar que la fiesta sería estropeada por la llegada de la esquizofrénica Tía Ernestina, una setentona religiosa y dominante que ve el pecado y la lujuria en las intenciones más inocentes.
A partir de esa noche, a causa de un rayo que vuelca su vehículo en el regreso a la ciudad, el grupo de muchachos enfrenta un problema más serio que la misteriosa ausencia, y al mismo tiempo casi palpable presencia, de la tía fatal: la nueva sociedad puritana que los señala, hostiga y amenaza.
Ahora ellos deben sobrevivir e intentar escapar de esta realidad improbable, que es una copia fiel de las obsesiones de la implacable guardiana de la decencia y las buenas costumbres. Doña Ernestina está decidida a terminar con los vicios y perversiones que dominan al mundo.
Julius Hernández nos conduce por esta alucinante odisea metafísica, en el escenario de una sociedad provinciana moderna que, por razón desconocida, sufre una regresión a una época represiva, autoritaria y peligrosa. Una especie de combinación de las exageraciones victorianas con una mente enferma, autonombrada como la vigilante, juez y verdugo del sector descarriado de la sociedad. Y quien tiene a su disposición todos los recursos humanos, e incluso divinos, para hacerles ajustarse a sus oscuros designios.