Desde el sur de la Florida, con mirada retrospectiva, José Díaz- Díaz pasea su ojo literario por escenarios de New York, de Miami, de Suramérica; por espacios subjetivos cargados de desasosiego unas veces, de incertidumbre profunda otras, siempre con esa desconcertante dualidad de lucidez y oscuridad espiritual que caracterizan a sus personajes.
Los Relatos están fraguados dentro una corriente de interioridad y por una obsesión con los rincones escondidos del subconsciente en donde la realidad y la ficción se confabulan para intentar diseñarnos un retrato del trasfondo de la gente del común que lucha por sobreponerse a ese vacío existencial que los agobia, buscando a su vez en la clave de sus sueños—o en el desmadre de sus pesadillas— un algo distinto que la rescate y le dé coherencia a sus actos.
De nuevo, como lo palpamos en su más reciente novela: Retrato de un incauto, un estilo limpio y el brillo depurado de un lenguaje que se nos impone fresco y renovado, cobija la piel hendida de Los ausentes, compendio de relatos que sin duda, cautivarán la sensibilidad de sus afortunados lectores.
Los Relatos están fraguados dentro una corriente de interioridad y por una obsesión con los rincones escondidos del subconsciente en donde la realidad y la ficción se confabulan para intentar diseñarnos un retrato del trasfondo de la gente del común que lucha por sobreponerse a ese vacío existencial que los agobia, buscando a su vez en la clave de sus sueños—o en el desmadre de sus pesadillas— un algo distinto que la rescate y le dé coherencia a sus actos.
De nuevo, como lo palpamos en su más reciente novela: Retrato de un incauto, un estilo limpio y el brillo depurado de un lenguaje que se nos impone fresco y renovado, cobija la piel hendida de Los ausentes, compendio de relatos que sin duda, cautivarán la sensibilidad de sus afortunados lectores.