Éste no es un libro en clave de humor, más bien está escrito con
mal talante y afirmando ideas que son críticas a nuestra idiosincrasia.
Busco rescatar algunas caricaturas, reconocernos en ellas, en lo que
somos que no siempre es demasiado estimulante. Es que me cansa el
perfil hipócrita de tantos uruguayos que a la sinceridad le huyen por
temor a oír lo que les molesta. Me agotan las “ciniqueadas” de la gente
que por adelante te dice una cosa y por atrás te estigmatiza. Me superan
también las mesocracias que siempre le ganan al que se rompe el
alma y que avanzan con sus olores a caño podrido en un clima de
miseria travestido de gente buena. Poses vanas que abundan en la “aldea”
(expresión burlona de Julio Herrera y Reissig que repetiré de
manera insistente).
mal talante y afirmando ideas que son críticas a nuestra idiosincrasia.
Busco rescatar algunas caricaturas, reconocernos en ellas, en lo que
somos que no siempre es demasiado estimulante. Es que me cansa el
perfil hipócrita de tantos uruguayos que a la sinceridad le huyen por
temor a oír lo que les molesta. Me agotan las “ciniqueadas” de la gente
que por adelante te dice una cosa y por atrás te estigmatiza. Me superan
también las mesocracias que siempre le ganan al que se rompe el
alma y que avanzan con sus olores a caño podrido en un clima de
miseria travestido de gente buena. Poses vanas que abundan en la “aldea”
(expresión burlona de Julio Herrera y Reissig que repetiré de
manera insistente).