Prefacio
Una joven Venezolana abandona la carrera de medicina que, en forma orgullosa le encomendaron sus padres
«No nací para estar encerrada en cuatro paredes y pasarme media vida estudiando» ─Se pregunta─ «Mi perspectiva es la televisión, el cine, las cámaras, las pasarelas, los perfumes y los viajes» Así es la matiz y las remembranzas de esa hermosa joven, que no resarce en ningún obstáculo para triunfar en los desfiles de modas.
Su virginidad fue desflorada cuando apenas tenía 14 años, producto de un amor travieso y lleno de perjuicios de juventudes, y desde ese día, el almizcle de los hombres le quedó impregnado para siempre como los más etéreos de los olores, y hoy, a los 20 años, continúa compaginando esos amores embarazados que tanto le encanta.
«Me gusta muchos a los hombres para estancarme con solo uno» ─Se dice en reiteradas ocasiones─; pero no obstante, también se encuentra consigo misma, al apuntar:
«Conmigo se acuesta el que yo quiera, no el que quiera» Se embarca hacia Los Estados Unidos en un horizonte desacertado, llevando en su alma unos deseos de triunfos; pero los deméritos de la vida hace que la arrastren hacia el dinero fácil de la prostitución. Un empresario del modelaje se enamora de ella, ¿Pero, no? Ella no lo puede aceptar, porque se vería cercenado su sueño...
Primeras lineas
Una joven, de pies en el balcón y con manos apoyadas en el antepecho de madera, observa como apocada a la larga y solitaria calle que se pierde en una curva. Ladea unos pasos por el ancho y largo palco del segundo piso. Unos pasos a la espalda, hace que la muchacha voltee la mirada.
──Mamá, tengo algo que decirte… ─dice ella con voz quebrada
──Me lo imagino, Nereida. Tienes que hablar con tu padre…y aténgase a las consecuencias que esta locura tuya traerá ─exclama la progenitora con un dejo de preocupación
──Tu sabes que estudiar tanto, lo detesto, mamá. Me aterra estar cuatro largos años más encerrada en cuatro paredes y…
──¿Hija? ─la interrumpe, a la vez la iza por un brazo con fuerza. Las miradas de madre e hija se estrellan con desbordante pasión─, ya tienes el sexto semestre de medicina aprobado, ¿còmo pretende abandonar tus estudios que tú padre orgullosamente te ha encomendado? ¿Prefieres abandonar esta lucrativa carrera, solo para ir a exhibir tú cuerpo en una pasarela allá en los Estados Unidos?
──Mamá, tienes que comprenderme; lo mío es una pasarela, los aplausos, los fotógrafos, las cámaras, la televisión, los shows y los viajes…
──Muy bien, has lo que quieras, espero que no te arrepienta ─resonga la joven madre─
Ya ganaste un concurso de belleza en Caracas, ¿qué más quieres?
──Mamá, aquí nunca me conocerán, allá en Miami me haré conocer. El señor Belisario me invitó a ese casting, y por lo tanto no debo faltar
──Pero hija, ¡por Dios!, ¿y tus estudios?
──Lo siento, mamá, Perdóname por favor. Mira, aquí tengo los pasajes. Nos iremos directamente a Miami ─agrega, a la vez que introduce una mano en el ajustado blue Jean.
──¿Los pasajes?, ¿con quién te vas?
──Sí, son tres chicas que Belisario escogió
──¿Para cuándo se Irán?
──Mañana martes, el vuelo es las diez de la mañana. Llegaremos a un hotel en Miami con todos los gastos pagos por tres meses, es el tiempo que durará la preparación. Explicó el señor Belisario que si todo sale bien, nos puede salir un contrato para Tampa, Florida.
──¿Qué le dirás a tú padre?
── Mamá, no pienso decirle nada, si quiere dile tú, pero después que esté bien lejos. Tampoco le diré el nombre del hotel, porque se puede presentar allá y aguarme mi sueño. ─Un rictus de tristeza se dibuja en el rostro de arrugas estiradas de la madre. Siente deseos de arrodillársele y suplicarle…
──¿Y Alberto?, es tú novio, ¿qué vas hacer con él?
─Por favor, mamá, tú sabes que Alberto es un pasatiempo. No soy mujer de un solo hombre... continuarà.
Queridos lectores: que el disfrute de estas letras sea de su total agrado, y así, podamos entender y v
Una joven Venezolana abandona la carrera de medicina que, en forma orgullosa le encomendaron sus padres
«No nací para estar encerrada en cuatro paredes y pasarme media vida estudiando» ─Se pregunta─ «Mi perspectiva es la televisión, el cine, las cámaras, las pasarelas, los perfumes y los viajes» Así es la matiz y las remembranzas de esa hermosa joven, que no resarce en ningún obstáculo para triunfar en los desfiles de modas.
Su virginidad fue desflorada cuando apenas tenía 14 años, producto de un amor travieso y lleno de perjuicios de juventudes, y desde ese día, el almizcle de los hombres le quedó impregnado para siempre como los más etéreos de los olores, y hoy, a los 20 años, continúa compaginando esos amores embarazados que tanto le encanta.
«Me gusta muchos a los hombres para estancarme con solo uno» ─Se dice en reiteradas ocasiones─; pero no obstante, también se encuentra consigo misma, al apuntar:
«Conmigo se acuesta el que yo quiera, no el que quiera» Se embarca hacia Los Estados Unidos en un horizonte desacertado, llevando en su alma unos deseos de triunfos; pero los deméritos de la vida hace que la arrastren hacia el dinero fácil de la prostitución. Un empresario del modelaje se enamora de ella, ¿Pero, no? Ella no lo puede aceptar, porque se vería cercenado su sueño...
Primeras lineas
Una joven, de pies en el balcón y con manos apoyadas en el antepecho de madera, observa como apocada a la larga y solitaria calle que se pierde en una curva. Ladea unos pasos por el ancho y largo palco del segundo piso. Unos pasos a la espalda, hace que la muchacha voltee la mirada.
──Mamá, tengo algo que decirte… ─dice ella con voz quebrada
──Me lo imagino, Nereida. Tienes que hablar con tu padre…y aténgase a las consecuencias que esta locura tuya traerá ─exclama la progenitora con un dejo de preocupación
──Tu sabes que estudiar tanto, lo detesto, mamá. Me aterra estar cuatro largos años más encerrada en cuatro paredes y…
──¿Hija? ─la interrumpe, a la vez la iza por un brazo con fuerza. Las miradas de madre e hija se estrellan con desbordante pasión─, ya tienes el sexto semestre de medicina aprobado, ¿còmo pretende abandonar tus estudios que tú padre orgullosamente te ha encomendado? ¿Prefieres abandonar esta lucrativa carrera, solo para ir a exhibir tú cuerpo en una pasarela allá en los Estados Unidos?
──Mamá, tienes que comprenderme; lo mío es una pasarela, los aplausos, los fotógrafos, las cámaras, la televisión, los shows y los viajes…
──Muy bien, has lo que quieras, espero que no te arrepienta ─resonga la joven madre─
Ya ganaste un concurso de belleza en Caracas, ¿qué más quieres?
──Mamá, aquí nunca me conocerán, allá en Miami me haré conocer. El señor Belisario me invitó a ese casting, y por lo tanto no debo faltar
──Pero hija, ¡por Dios!, ¿y tus estudios?
──Lo siento, mamá, Perdóname por favor. Mira, aquí tengo los pasajes. Nos iremos directamente a Miami ─agrega, a la vez que introduce una mano en el ajustado blue Jean.
──¿Los pasajes?, ¿con quién te vas?
──Sí, son tres chicas que Belisario escogió
──¿Para cuándo se Irán?
──Mañana martes, el vuelo es las diez de la mañana. Llegaremos a un hotel en Miami con todos los gastos pagos por tres meses, es el tiempo que durará la preparación. Explicó el señor Belisario que si todo sale bien, nos puede salir un contrato para Tampa, Florida.
──¿Qué le dirás a tú padre?
── Mamá, no pienso decirle nada, si quiere dile tú, pero después que esté bien lejos. Tampoco le diré el nombre del hotel, porque se puede presentar allá y aguarme mi sueño. ─Un rictus de tristeza se dibuja en el rostro de arrugas estiradas de la madre. Siente deseos de arrodillársele y suplicarle…
──¿Y Alberto?, es tú novio, ¿qué vas hacer con él?
─Por favor, mamá, tú sabes que Alberto es un pasatiempo. No soy mujer de un solo hombre... continuarà.
Queridos lectores: que el disfrute de estas letras sea de su total agrado, y así, podamos entender y v