El trabajo del enemigo es desanimarnos y descarrilar lo que Dios nos ha comisionado a hacer. La Palabra nos habla de una advertencia y una esperanza en el Evangelio según San Juan 10:10: “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”. El enemigo es aprovechado y lanza dardos a nuestra mente intentando hurtar, matar y destruir la obra que Dios ha empezado en nuestra vida. Como consecuencia de estos dardos, el líder de jóvenes vive una vida en la cual se siente frustrado y derrotado. Muchos líderes sienten que son un fracaso en su ministerio y su vida. ¿Cuántas veces le ha dejado sentir el enemigo que no importa cuánto usted trabaje, nunca logrará cumplir con su labor? No podemos seguir entreteniendo en nuestra mente lo que este padre de mentira nos dice continuamente. Recordemos que Jesús vino para darnos vida y para que la viviésemos en abundancia. Jesús nos comunica el plan del enemigo y también nos da el arma de la Palabra para combatirlo. Usted es el líder que Dios escogió para este tiempo, y no puede permitir que el ministerio en el cual Dios le ha puesto se estanque y fracase. Apóyese en la fortaleza de Dios y cumpla con su llamado.
En los capítulos siguientes le compartiré ejemplos y principios de la Palabra de Dios, los cuales mi esposa Mary y yo implementamos por años en el ministerio juvenil. Pudimos ver muchas vidas transformadas y familias restauradas por el poder de Dios. Los fundamentos que compartiré funcionan en todo el mundo porque están basados en la Palabra de Dios. Son solamente algunos de los principios de Dios para todo ministerio, y ellos nos permitieron a Mary y a mí desarrollar un ministerio juvenil efectivo. El apóstol Pablo nos comparte en Filipenses 3:13, 14: “Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús”. Le animo a que corra hacia la meta final y su destino.
En los capítulos siguientes le compartiré ejemplos y principios de la Palabra de Dios, los cuales mi esposa Mary y yo implementamos por años en el ministerio juvenil. Pudimos ver muchas vidas transformadas y familias restauradas por el poder de Dios. Los fundamentos que compartiré funcionan en todo el mundo porque están basados en la Palabra de Dios. Son solamente algunos de los principios de Dios para todo ministerio, y ellos nos permitieron a Mary y a mí desarrollar un ministerio juvenil efectivo. El apóstol Pablo nos comparte en Filipenses 3:13, 14: “Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús”. Le animo a que corra hacia la meta final y su destino.