Éste no es un libro muy usual. No sé si puede llamarse un libro de «memorias», porque realmente ninguno de sus protagonistas ha llegado a la edad de escribir memorias, o la edad en que, parafraseando al novelista peruano Bryce
Echenique, «uno escribe para no olvidar a aquellos con los que ajustar las cuentas».
Las aproximadamente doscientas páginas que siguen hablan de muchas cosas. No son un ajuste de cuentas, pero la autora aprovecha para mandar un mensaje a quien corresponda y habla de alguna persona con nombre y apellidos. No
forman un libro de teología, ni moral ni dogmática, pero en cada capítulo se habla
de Dios.
Espero disfruten de su lectura.
Echenique, «uno escribe para no olvidar a aquellos con los que ajustar las cuentas».
Las aproximadamente doscientas páginas que siguen hablan de muchas cosas. No son un ajuste de cuentas, pero la autora aprovecha para mandar un mensaje a quien corresponda y habla de alguna persona con nombre y apellidos. No
forman un libro de teología, ni moral ni dogmática, pero en cada capítulo se habla
de Dios.
Espero disfruten de su lectura.