¿Alguna vez habías repetido tantas veces una escena en tu cabeza que cuando al fin sucede no sabes distinguirla de la realidad?
Siempre me han gustado cosas atípicas o poco comunes durante el acto sexual, pero nunca había encontrado un compañero de sabanas que se aproximase a mi excentricidad o uno con el mismo nivel de deseo por disfrutar plenamente de todo el placer que produce lo más simple o quizás, lo más profundo.
Hasta que conocí a Giancarlo, era una mezcla de hombre intelectual, misterioso, pero al mismo tiempo una bestia salvaje en la cama, que jamás creerías que eran la misma persona. Desde que comenzamos a vernos sentimos una química indescriptible, que de soló pensar nuevamente en la furia con la que me toca, se me eriza la piel.
Siempre me han gustado cosas atípicas o poco comunes durante el acto sexual, pero nunca había encontrado un compañero de sabanas que se aproximase a mi excentricidad o uno con el mismo nivel de deseo por disfrutar plenamente de todo el placer que produce lo más simple o quizás, lo más profundo.
Hasta que conocí a Giancarlo, era una mezcla de hombre intelectual, misterioso, pero al mismo tiempo una bestia salvaje en la cama, que jamás creerías que eran la misma persona. Desde que comenzamos a vernos sentimos una química indescriptible, que de soló pensar nuevamente en la furia con la que me toca, se me eriza la piel.