Desde su niñez, Danny Calero anheló estudiar música ya que deseaba comprender cómo las emociones de un ser humano podían ser tan cambiantes a causa de las escenas de una película.
En su pubertad, demostró grandes dotes artísticas y aprendió a ejecutar magistralmente la guitarra. Al graduarse de la educación media manifestó a sus progenitores, doña Isabela y don Alberto, el deseo de estudiar música anhelando llegar a ser un director de orquestas en el futuro, pero inmediatamente este proyecto fue rechazado, puesto que ellos querían un hijo que se recibiera de ingeniero o de cualquier otra profesión clásica.
Al verse forzado a estudiar ingeniería, Danny emprendió un camino que logró terminar con éxito cinco años después. Por cuestiones del destino, Herman Ruiz, el director del orfeón universitario de la institución donde cursaba la carrera de ingeniería, lo invitó a unirse a esta agrupación en donde recibiría mucho conocimiento musical de él. Fue en este lapso cuando escuchó por primera vez el término “Banda Sonora” de boca de su maestro.
Imponiéndose sobre la voluntad de sus padres, emprende el proyecto de convertirse en director de orquestas y después viajar a los Estados Unidos para especializarse en composición de bandas sonoras y musicalización para películas, lo cual logró hacerlo con el gran apoyo de su joven esposa Lindsay. Cuando se disponen a viajar a los Estados Unidos, ella fallece en estado de embarazo, perdiendo también a su hijo.
Muy consternado por la situación, Danny decide adelantar el viaje y logra iniciar una maestría en musicalización de cine. Pero allí se encontraría con un enemigo, representado en la figura Rupert, el mejor alumno de la escuela. Susan, la novia de éste y cansada por el mal trato que recibía de él, se enamora de Danny en mal momento, pues Rupert a causa de ello descargaría toda su venganza sobre él usando toda clase de artimañas para dañarlo severamente.
Con la ayuda de grandes amigos que hizo en Nueva York, Danny fue esquivando las canalladas de su enemigo mientras continuaba sus estudios de música. Luego de un tiempo, Rupert fue execrado por aquellos que otrora lo admiraron, comenzando por sus exsuegros y terminando por sus amigos, a excepción de Sheila, quien era la amiga de niñez de Susan, una psicóloga muy inteligente que siempre estuvo enamorada secretamente de él.
Como muchas novelas clásicas, el final se muestra armónico para el protagonista después de haber pasado fuertes y duras penurias.
En su pubertad, demostró grandes dotes artísticas y aprendió a ejecutar magistralmente la guitarra. Al graduarse de la educación media manifestó a sus progenitores, doña Isabela y don Alberto, el deseo de estudiar música anhelando llegar a ser un director de orquestas en el futuro, pero inmediatamente este proyecto fue rechazado, puesto que ellos querían un hijo que se recibiera de ingeniero o de cualquier otra profesión clásica.
Al verse forzado a estudiar ingeniería, Danny emprendió un camino que logró terminar con éxito cinco años después. Por cuestiones del destino, Herman Ruiz, el director del orfeón universitario de la institución donde cursaba la carrera de ingeniería, lo invitó a unirse a esta agrupación en donde recibiría mucho conocimiento musical de él. Fue en este lapso cuando escuchó por primera vez el término “Banda Sonora” de boca de su maestro.
Imponiéndose sobre la voluntad de sus padres, emprende el proyecto de convertirse en director de orquestas y después viajar a los Estados Unidos para especializarse en composición de bandas sonoras y musicalización para películas, lo cual logró hacerlo con el gran apoyo de su joven esposa Lindsay. Cuando se disponen a viajar a los Estados Unidos, ella fallece en estado de embarazo, perdiendo también a su hijo.
Muy consternado por la situación, Danny decide adelantar el viaje y logra iniciar una maestría en musicalización de cine. Pero allí se encontraría con un enemigo, representado en la figura Rupert, el mejor alumno de la escuela. Susan, la novia de éste y cansada por el mal trato que recibía de él, se enamora de Danny en mal momento, pues Rupert a causa de ello descargaría toda su venganza sobre él usando toda clase de artimañas para dañarlo severamente.
Con la ayuda de grandes amigos que hizo en Nueva York, Danny fue esquivando las canalladas de su enemigo mientras continuaba sus estudios de música. Luego de un tiempo, Rupert fue execrado por aquellos que otrora lo admiraron, comenzando por sus exsuegros y terminando por sus amigos, a excepción de Sheila, quien era la amiga de niñez de Susan, una psicóloga muy inteligente que siempre estuvo enamorada secretamente de él.
Como muchas novelas clásicas, el final se muestra armónico para el protagonista después de haber pasado fuertes y duras penurias.