Aquellos fueron tiempos difíciles, tristes, ingratos, calamitosos; tiempos en los que la naturaleza enfurecida azotaba sin piedad. Primero fueron las lluvias implacables y continuas, como un velo bajando del cielo y cubriendo la tierra. Llovía día tras día, sin dar tregua. El cielo encapotado no cedía, los ríos se desbordaron y fue como si Dios se olvidara de este recodo del mundo. Agua, sólo agua por doquier. Los techos de las casas se venían abajo y los ríos salidos de sus cauces tomaban posesión de las barriadas indefensas; penetraban a las casas y arrastraban con ellos todo lo que encontraban a su paso.
Del Vientre Al Fango (Spanish Edition)
Sobre
Talvez você seja redirecionado para outro site