Nunca me ha gustado despertar temprano, aunque contradictoriamente me encanten las mañanas. Me gustan principalmente para dormir, quizás porque sé que lo hago en el momento más claro del día, donde al abrir los ojos las pesadillas no pueden alcanzarme, no hay sombras ni misterios, ni lugar donde esconderse, solo fresca claridad a la que luego me acostumbro para dar la vuelta y seguir durmiendo un poco más, tal vez por eso su sombra me alertó irremediablemente casi haciéndome brincar de la cama, pero luego fue el mismo peso de su mano sobre mi pecho, el calor de esa piel contra la mía lo que me llevó a quedarme quieta, tratando de distinguir su identidad en esa silueta, en el lacio cabello cayendo a los lados de su cara, los hombros anchos y la mandíbula cuadrada...
DESPERTAR TEMPRANO (Spanish Edition)
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