El hombre en el Gran juego, se dibuja en su doble dimension de ser plural e individual al mismo tiempo. Para cumplir este fin los personajes se diluyen a veces hasta ser meros nombres - menos que nombres, incluso - y en ocasiones adquieren singularidad tan viva que lleva a suponerlos retrato, aunque son solo ficción; así, tanto actúan movidos por sus intereses y emociones, como se funden en un ser común, que avasalla su personalidad confundiendola en los impulsos de la masa, pero sujetos, siempre, al dominio de una figura inpersonal y apasionante - la política. Particularmente, la manera mexicana de hacer política.
El Gran Juego (Spanish Edition)
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