Tiempo ha, he querido escribir este libro y unas veces por fás y otras por nefás, lo he ido postergando, pensando que tendría tiempo suficiente para llevar a cabo la tarea, pero el tiempo, factor el más engañoso, me ha colocado en una edad provecta, en una edad en que la Parca se puede presentar en cualquier momento.
Han pasado los días, los meses y los años y al mirarme al espejo, veo que tengo arrugas, poco pelo, al ponerme en movimiento me cansan las piernas y no solamente las piernas. Otros órganos importantes que otras veces tantos placeres me causaron, ya no responden a la orden de firme y siguen permaneciendo en su posición descanso.
Afortunadamente y pese a ello, las fuerzas que necesito para escribir, siguen incólumes. Conservo mi pensamiento, mi capacidad de razonamiento, distingo perfectamente el bien del mal, huelo la mentira a distancia y tengo la preparación suficiente para llevar a cabo la tarea que me he propuesto.
Sin ánimo comparativo, también León X111, era un hombre viejo y débil de cuerpo cuando fue nombrado Papa y por ello se vertieron muchas opiniones, peor que mejor intencionadas. Unos opinaban que sería incapaz de llevar a cabo su tarea, mientras otros le daban corta vida y todos ellos se equivocaron. Duró treinta años y en ese tiempo dio a una Iglesia desgastada el impulso que necesitaba e incluso puede decirse que es el papa o al menos uno de los papas que rayó a mayor altura.
Por otra parte, decía Cervantes que no se escribe con las canas. Se escribe con el entendimiento, se escribe con la memoria, con eso que Ortega llamaba el pasado acumulado, se escribe con la conciencia de saber lo que se escribe.
Si a todo esto le añadimos que la parca, dado que cada vez tiene mas clientes que atender, nos puede conceder un plus que nos permita rematar la tarea.
No dedico este libro a nadie porque no encuentro un solo individuo que merezca tal distinción. Además, en este caso al menos,, dedicación y. lectura van unidos. Cualquiera que me lea se dará cuenta de inmediato y si no se da peor para él, que todas y cada una de las páginas le van dedicadas.
Han pasado los días, los meses y los años y al mirarme al espejo, veo que tengo arrugas, poco pelo, al ponerme en movimiento me cansan las piernas y no solamente las piernas. Otros órganos importantes que otras veces tantos placeres me causaron, ya no responden a la orden de firme y siguen permaneciendo en su posición descanso.
Afortunadamente y pese a ello, las fuerzas que necesito para escribir, siguen incólumes. Conservo mi pensamiento, mi capacidad de razonamiento, distingo perfectamente el bien del mal, huelo la mentira a distancia y tengo la preparación suficiente para llevar a cabo la tarea que me he propuesto.
Sin ánimo comparativo, también León X111, era un hombre viejo y débil de cuerpo cuando fue nombrado Papa y por ello se vertieron muchas opiniones, peor que mejor intencionadas. Unos opinaban que sería incapaz de llevar a cabo su tarea, mientras otros le daban corta vida y todos ellos se equivocaron. Duró treinta años y en ese tiempo dio a una Iglesia desgastada el impulso que necesitaba e incluso puede decirse que es el papa o al menos uno de los papas que rayó a mayor altura.
Por otra parte, decía Cervantes que no se escribe con las canas. Se escribe con el entendimiento, se escribe con la memoria, con eso que Ortega llamaba el pasado acumulado, se escribe con la conciencia de saber lo que se escribe.
Si a todo esto le añadimos que la parca, dado que cada vez tiene mas clientes que atender, nos puede conceder un plus que nos permita rematar la tarea.
No dedico este libro a nadie porque no encuentro un solo individuo que merezca tal distinción. Además, en este caso al menos,, dedicación y. lectura van unidos. Cualquiera que me lea se dará cuenta de inmediato y si no se da peor para él, que todas y cada una de las páginas le van dedicadas.