¿Qué hemos hecho mal que todo está mal y qué cosa cobija el manto de la pretensión insistente y hasta insolente de valorar principios sociales en un mundo de hambre, violencia, injusticias, pauperismos, esclavitud que pueden encontrarse torciendo la cabeza donde se mire, aún en el propio espejo que tratamos de disimular con la vista en los otros ajenos.
Apremia comenzar el mejor diseño de la civilización. No con petos y lanzas, ni con pretensiones insidiosas u obscuras escondidas, ni interpretaciones divinas. -“No se puede dar la mano con el puño cerrado...”-, argumentó sabiamente Indira Gandhi.
El genial francés Víctor Hugo, reveló en un discurso: -“Sin infinito, no hay ideal, sin ideal no hay progreso, sin progreso no hay movimiento; inmovilidad, pues, statu quo, estancamiento: ese es el orden. Hay putrefacción en ese orden. Preguntad a la jaula lo que piensa del ala. Os contestara: el ala es la rebelión…”
No es posible que esta historia de sangre, hipocresía, discriminación que hemos escrito hasta hoy sea la única opción y razón del ser humano. “Quiero ser un “ala”… acompáñame…
Apremia comenzar el mejor diseño de la civilización. No con petos y lanzas, ni con pretensiones insidiosas u obscuras escondidas, ni interpretaciones divinas. -“No se puede dar la mano con el puño cerrado...”-, argumentó sabiamente Indira Gandhi.
El genial francés Víctor Hugo, reveló en un discurso: -“Sin infinito, no hay ideal, sin ideal no hay progreso, sin progreso no hay movimiento; inmovilidad, pues, statu quo, estancamiento: ese es el orden. Hay putrefacción en ese orden. Preguntad a la jaula lo que piensa del ala. Os contestara: el ala es la rebelión…”
No es posible que esta historia de sangre, hipocresía, discriminación que hemos escrito hasta hoy sea la única opción y razón del ser humano. “Quiero ser un “ala”… acompáñame…