Obra cuyos orígenes se remontan al relato “El dios del lago”, surgido de la mente y pluma de quien fuera apenas un adolescente. Más de tres décadas después, el autor adulto de hoy, encontró aquel relato escrito en un viejo cuaderno era lo suficientemente interesante para convertirlo en novela, conservando intacta y sin alteración la esencia de la trama, fruto de la imaginación de aquel muchacho que apenas incursionaba en la escritura y en la vida.
Esta es una novela ambientada en la Nicaragua del S. XVI, en la Granada colonial y un escenario ubicado entre los lagos Cocibolca y Xolotlán, territorio de raíces chorotegas, enorme influencia nahua y una obvia impronta española, que se amalgamaran para conformar al pueblo mestizo y sincrético de hoy. Una peculiar trama matizada de hechos históricos, así como de mitos y leyendas, quizás desarrollada en un “mundo paralelo” que le concediera a la imaginación del autor la licencia para plasmarla. Sus protagonistas son un indígena, un fraile franciscano y un Teniente de Alcalde Mayor de Granada, al que con seguridad, a su contemporáneo original de nuestro mundo real no le hubiera gustado conocer.
No obstante ser una novela de ficción, lo cierto es que su trama no dista mucho de ser un reflejo de aquella sociedad arcaica e injusta, donde irónicamente no había diferencia alguna entre la cruz y la espada. Se trata de los tiempos en que se comenzaran a cimentar las bases de lo que es Latinoamérica hoy, en un mundo, donde a pesar de los grandes logros y avances científicos y tecnológicos de la actualidad, siguen prevaleciendo la misma incertidumbre y desconcierto de aquellos tiempos aciagos de la época colonial.
Esta es una novela ambientada en la Nicaragua del S. XVI, en la Granada colonial y un escenario ubicado entre los lagos Cocibolca y Xolotlán, territorio de raíces chorotegas, enorme influencia nahua y una obvia impronta española, que se amalgamaran para conformar al pueblo mestizo y sincrético de hoy. Una peculiar trama matizada de hechos históricos, así como de mitos y leyendas, quizás desarrollada en un “mundo paralelo” que le concediera a la imaginación del autor la licencia para plasmarla. Sus protagonistas son un indígena, un fraile franciscano y un Teniente de Alcalde Mayor de Granada, al que con seguridad, a su contemporáneo original de nuestro mundo real no le hubiera gustado conocer.
No obstante ser una novela de ficción, lo cierto es que su trama no dista mucho de ser un reflejo de aquella sociedad arcaica e injusta, donde irónicamente no había diferencia alguna entre la cruz y la espada. Se trata de los tiempos en que se comenzaran a cimentar las bases de lo que es Latinoamérica hoy, en un mundo, donde a pesar de los grandes logros y avances científicos y tecnológicos de la actualidad, siguen prevaleciendo la misma incertidumbre y desconcierto de aquellos tiempos aciagos de la época colonial.