En 1982, con el Papa Juan Pablo II a punto de viajar a España y el Mundial de Fútbol en trance de celebrarse, con los socialistas gobernando en la mayoría de las ciudades y a pocos meses de llegar al gobierno, la comunidad de las Esclavas de Cristo Crucificado de una prestigiosa ciudad universitaria española se ve inmersa en un intrincado enredo financiero del que sus religiosas solo saldrán maltrechas y transformadas.
Será la Ecónoma de esta comunidad, la Madre Felisa del Santo Sepulcro, quien, siguiendo las indicaciones de su confesor, narrará aquellos insólitos sucesos, y los narrará a la manera propia de una monja de clausura: con mucha inocencia y escaso conocimiento, por lo que habrá de ser el propio consiliario quien, antes de remitir el manuscrito al Obispo, llenará este de acotaciones y notas, intentando arrojar -seguramente sin conseguirlo- algo más de luz sobre aquellos sorprendentes hechos.
Así, con un estilo más propio de las Confesiones de Santa Teresa que de un thriller al uso, y encomendándose a cada momento a los textos de la Fundadora, la sugestiva Madre Paula de Alvear, se irá desenvolviendo esta insólita intriga en la que aparecen entremezcladas la codicia y el amor, la estafa y la inocencia, la cobardía y el afán de santidad.
Un retrato veraz e irónico de la España de la Transición vista con los ojos desenfocados de una pobre monja desde los muros provincianos de un convento de clausura.
Será la Ecónoma de esta comunidad, la Madre Felisa del Santo Sepulcro, quien, siguiendo las indicaciones de su confesor, narrará aquellos insólitos sucesos, y los narrará a la manera propia de una monja de clausura: con mucha inocencia y escaso conocimiento, por lo que habrá de ser el propio consiliario quien, antes de remitir el manuscrito al Obispo, llenará este de acotaciones y notas, intentando arrojar -seguramente sin conseguirlo- algo más de luz sobre aquellos sorprendentes hechos.
Así, con un estilo más propio de las Confesiones de Santa Teresa que de un thriller al uso, y encomendándose a cada momento a los textos de la Fundadora, la sugestiva Madre Paula de Alvear, se irá desenvolviendo esta insólita intriga en la que aparecen entremezcladas la codicia y el amor, la estafa y la inocencia, la cobardía y el afán de santidad.
Un retrato veraz e irónico de la España de la Transición vista con los ojos desenfocados de una pobre monja desde los muros provincianos de un convento de clausura.