Prólogo
El hecho que contaras conmigo para prologar tu obra supone para
mí todo un orgullo y satisfacción, máxime si tenemos en cuenta
que lo hago para una paisana y a la vez amiga, y que gracias a la
lectura de alguno de sus relatos me has devuelto a esos días tan
maravillosos de mi niñez en Pruna. Porque tus raíces están aquí,
aunque tus espléndidas ramas y frutos hayan brotado en Alcalá de
Guadaíra. Como decía el poeta Miguel Hernández vientos del pueblo
me llaman, vientos del pueblo me arrastran.
En este libro nos muestras una serie de relatos, algunos de ellos
simpáticos, otros cercanos y nostálgicos como la fuente del duque,
también tristes y melancólicos y alguno que otro trágico como casa,
gallina y tomate. Pero en todos ellos trasmites enseñanza, aprendizaje
sincero y sabiduría popular. Cosas de nuestra vida cotidiana, de la
vida real, la vida misma en definitiva.
Pero es que además, lo haces utilizando el habla viva del pueblo
que te vio nacer, contribuyendo a la difusión y el conocimiento de
los valores culturales y lingüísticos del pueblo andaluz.
Mí querida Lucrecia, convencido totalmente que la lectura de esta
obra nos resultará amena y entretenida y que también
proporcionará a todos sus lectores un mejor conocimiento de la
realidad y de nosotros mismos.
Sólo me queda darte las gracias por haber confiado en mí para la
presentación de tu obra La fuente del duque y otros relatos (Historias
ciertas que pueden no haber pasado) seguro de su gran éxito y deseando
que continúes deleitándonos con tu maravillosa forma de escribir.
Rafael García Vera
El hecho que contaras conmigo para prologar tu obra supone para
mí todo un orgullo y satisfacción, máxime si tenemos en cuenta
que lo hago para una paisana y a la vez amiga, y que gracias a la
lectura de alguno de sus relatos me has devuelto a esos días tan
maravillosos de mi niñez en Pruna. Porque tus raíces están aquí,
aunque tus espléndidas ramas y frutos hayan brotado en Alcalá de
Guadaíra. Como decía el poeta Miguel Hernández vientos del pueblo
me llaman, vientos del pueblo me arrastran.
En este libro nos muestras una serie de relatos, algunos de ellos
simpáticos, otros cercanos y nostálgicos como la fuente del duque,
también tristes y melancólicos y alguno que otro trágico como casa,
gallina y tomate. Pero en todos ellos trasmites enseñanza, aprendizaje
sincero y sabiduría popular. Cosas de nuestra vida cotidiana, de la
vida real, la vida misma en definitiva.
Pero es que además, lo haces utilizando el habla viva del pueblo
que te vio nacer, contribuyendo a la difusión y el conocimiento de
los valores culturales y lingüísticos del pueblo andaluz.
Mí querida Lucrecia, convencido totalmente que la lectura de esta
obra nos resultará amena y entretenida y que también
proporcionará a todos sus lectores un mejor conocimiento de la
realidad y de nosotros mismos.
Sólo me queda darte las gracias por haber confiado en mí para la
presentación de tu obra La fuente del duque y otros relatos (Historias
ciertas que pueden no haber pasado) seguro de su gran éxito y deseando
que continúes deleitándonos con tu maravillosa forma de escribir.
Rafael García Vera