Los días siguientes a mi conversación con Nadia. Me dio la sensación de que la veía mucho más en cualquier sitio del gimnasio. Yo entrenaba todos los días y al parecer ella también por lo que no era nada raro.
A veces también la veía reclinada contra la pared viendo como entrenábamos antes de su clase de spinning. Me parecía una chica distinta, simpática y además estaba buenísima. Tenía un magnetismo animal que me impedía dejar de mirarla. Y eso en parte me molestaba un poco ya que nunca he sido así...
A veces también la veía reclinada contra la pared viendo como entrenábamos antes de su clase de spinning. Me parecía una chica distinta, simpática y además estaba buenísima. Tenía un magnetismo animal que me impedía dejar de mirarla. Y eso en parte me molestaba un poco ya que nunca he sido así...