Mi nombre es Alana. Tengo veintitrés años y soy estudiante de bellas artes. Lo que voy a contar a continuación es algo que me ocurrió el verano pasado. Bueno a día de hoy no se si ocurrió o no ocurrió. A pesar de que mis amigos y la policía insisten en que fue un episodio que solo ocurrió en mi cabeza acrecentado por el consumo de drogas y alcohol, yo estoy segura de que lo que vi oí y sentí aquella noche es tan real como las líneas que ahora estoy escribiendo.
Todo comenzó en las famosas fiestas de San Fermín que celebran todos los meses a principios de Julio en la capital navarra. Iba a ser la típica noche de fiesta con unos amigos. Habíamos pensado ir desde la mañana para disfrutar de las actividades diurnas que ofrecía la celebración y para ver los famosos encierros. Luego pasaríamos allí de fiesta la noche y al día siguiente volveríamos a nuestro pueblo en un tren que tomaríamos en la estación...
Todo comenzó en las famosas fiestas de San Fermín que celebran todos los meses a principios de Julio en la capital navarra. Iba a ser la típica noche de fiesta con unos amigos. Habíamos pensado ir desde la mañana para disfrutar de las actividades diurnas que ofrecía la celebración y para ver los famosos encierros. Luego pasaríamos allí de fiesta la noche y al día siguiente volveríamos a nuestro pueblo en un tren que tomaríamos en la estación...