Los monstruos que caen del cielo es una historia tejida desde el punto de vista de cuatro personajes, cuyas acciones más insignificantes podrían marcar un punto y aparte en la historia de su mundo.
Imagine usted que, un buena noche y de la nada, un extraño ser aparentemente equino cae desde el cielo en un bosque cercano, y le promete que un día, quizás lejano, sera usted un monarca, mejor aun, el monarca de todo el mundo. Imagine usted que parte a una batalla con hambre de gloria y con sed de heroísmo, pues las canciones siempre han hablado del deleite que dan a los hombres, ahora imagines que no es lo que esperaba, que el heroísmo sabe demasiado a la sangre de cadáveres en sus labios y la gloria se siente sucia. Imagine que ha de gobernar un imperio, un imperio en decadencia donde los vasallos se revelan, donde los carroñeros buscan la oportunidad de arrebatarle su corona, donde la sumisión y falta de carácter de sus antecesores no han hecho más complicarlo todo. Imagine que es usted un estandarte de los máximos valores observables en su sociedad, que es un campeón de su nación, y esclavo de un código moral, que usted a salido del arrabal más bajo y que desprecia todo eso, pues ahora ve lo lejos que ha llegado a pura fuerza de voluntad.
Como lector nunca me han gustado las historias donde los buenos son muy buenos, los malos unos incompetentes, y donde el bien triunfa sobre el mal adversa que parezca la situación. Prefiero historias realistas, por mucho que sean de fantasía, donde los personajes sudan y sangran por intentar conseguir lo que quieren, y aun así pueden fracasar. Como escritor, le prometo a usted que si me da la oportunidad, le daré una historia disfrutable, alejada de los clichés típicos del genero.
Imagine usted que, un buena noche y de la nada, un extraño ser aparentemente equino cae desde el cielo en un bosque cercano, y le promete que un día, quizás lejano, sera usted un monarca, mejor aun, el monarca de todo el mundo. Imagine usted que parte a una batalla con hambre de gloria y con sed de heroísmo, pues las canciones siempre han hablado del deleite que dan a los hombres, ahora imagines que no es lo que esperaba, que el heroísmo sabe demasiado a la sangre de cadáveres en sus labios y la gloria se siente sucia. Imagine que ha de gobernar un imperio, un imperio en decadencia donde los vasallos se revelan, donde los carroñeros buscan la oportunidad de arrebatarle su corona, donde la sumisión y falta de carácter de sus antecesores no han hecho más complicarlo todo. Imagine que es usted un estandarte de los máximos valores observables en su sociedad, que es un campeón de su nación, y esclavo de un código moral, que usted a salido del arrabal más bajo y que desprecia todo eso, pues ahora ve lo lejos que ha llegado a pura fuerza de voluntad.
Como lector nunca me han gustado las historias donde los buenos son muy buenos, los malos unos incompetentes, y donde el bien triunfa sobre el mal adversa que parezca la situación. Prefiero historias realistas, por mucho que sean de fantasía, donde los personajes sudan y sangran por intentar conseguir lo que quieren, y aun así pueden fracasar. Como escritor, le prometo a usted que si me da la oportunidad, le daré una historia disfrutable, alejada de los clichés típicos del genero.