Colette trabaja en el departamento de Antigüedades Medievales del Museo Arqueológico Nacional, es seria, responsable, y concienzuda, y conocida por su mal genio entre sus compañeros, pero también tiene un lado cómico debido a un problema con su espacio vital, que la obliga a inventar situaciones extrañas para evitar los tumultos.
Una noche, mientras camina por unas galerías poco transitadas, se encuentra a un individuo que se agarra a sus pantalones, en el forcejeo, él deja una cadena colgando del bolsillo de sus vaqueros. Colette decide entonces dejarla en objetos perdidos sin saber que es observada, y que será obligada a devolverla por un grupo de vampiros, que aún con sus carencias, son mucho más normales que ella.
Una noche, mientras camina por unas galerías poco transitadas, se encuentra a un individuo que se agarra a sus pantalones, en el forcejeo, él deja una cadena colgando del bolsillo de sus vaqueros. Colette decide entonces dejarla en objetos perdidos sin saber que es observada, y que será obligada a devolverla por un grupo de vampiros, que aún con sus carencias, son mucho más normales que ella.