Una novela inclasificable a caballo entre el género negro y el esperpento ambientada en el Buenos Aires de los momentos previos al Corralito.
Funcionarios del gobierno y grandes fortunas tratan de sacar ingentes cantidades de divisas del país ante la inminente devaluación del peso por parte del ministro Cavalho.
Un personaje ambiguo se ve envuelto en un conjunto de intrigas de las que trata de sacar el mayor provecho, rodeándose de un variopinto grupo de pintorescos personajes.
Un excelente retrato de la sociedad argentina de aquel momento, desde la alta sociedad porteña al hampa bonaerense pasando por los perdedores del milagro económico argentino, los habitantes de las paupérrimas villas de la ciudad.
“Desde el primer momento en que se nos presenta sentado en un avión codo con codo a un gordo seboso que lo aprisiona, y sobre el que vierte su mente obtusa, el personaje nos va desgranando su forma de ser en pasajes llenos de un humor tenso e inteligente. El amor, el sexo, la lealtad, el interés, la conveniencia, son capítulos que construyen una moralidad concreta, aborrecible en su conjunto, pero reconocible en cada uno de nosotros en algún aspecto. Nadie merece ser tan detestable, y por ello supongo que Sergio Antón se olvidó de nombrarlo.
Tomen un asiento cómodo, en una tarde de sábado: abran su mente y prepárense para una dosis de un humor negro, para reconocerse en las miserias ajenas, y para sentir envidia de aquellos que son capaces de crear”. José Manuel González, Revista Sinergias
Funcionarios del gobierno y grandes fortunas tratan de sacar ingentes cantidades de divisas del país ante la inminente devaluación del peso por parte del ministro Cavalho.
Un personaje ambiguo se ve envuelto en un conjunto de intrigas de las que trata de sacar el mayor provecho, rodeándose de un variopinto grupo de pintorescos personajes.
Un excelente retrato de la sociedad argentina de aquel momento, desde la alta sociedad porteña al hampa bonaerense pasando por los perdedores del milagro económico argentino, los habitantes de las paupérrimas villas de la ciudad.
“Desde el primer momento en que se nos presenta sentado en un avión codo con codo a un gordo seboso que lo aprisiona, y sobre el que vierte su mente obtusa, el personaje nos va desgranando su forma de ser en pasajes llenos de un humor tenso e inteligente. El amor, el sexo, la lealtad, el interés, la conveniencia, son capítulos que construyen una moralidad concreta, aborrecible en su conjunto, pero reconocible en cada uno de nosotros en algún aspecto. Nadie merece ser tan detestable, y por ello supongo que Sergio Antón se olvidó de nombrarlo.
Tomen un asiento cómodo, en una tarde de sábado: abran su mente y prepárense para una dosis de un humor negro, para reconocerse en las miserias ajenas, y para sentir envidia de aquellos que son capaces de crear”. José Manuel González, Revista Sinergias