Un cierto guerrero perfecto peleó por llegar a la cima de la montaña no más para demostrar su energía en difundir un buen ejemplo, incluso las traumas y vicios comunes que conducen a la muerte, no le hacían efecto. Su inspiración se basó en una leyenda de su pueblo, ni tan una leyenda, ya que muchos lograron sentir ese mito. En el camino se cruza cantidades de obstáculos, mares, ciudades, espesas montañas para alcanzar la reliquia de su vida. Se controlaba a toda guillotina, por eso, hombres y mujeres se alentaban con su ardor cuando se acercaban como chimenea; un agradable respeto y casi un “semidios” entre la gente. Ese semidios por fin finaliza sus sueños, a su lado la vio tan bella que completaría su corazón con felicidad.
-Ángel de mi vida… te necesito, me gustas. Me encantaría que fueses mi amor.
Lo cual la muchacha le contestó: ¡No!
De la frustración que le ocasionó al guerrero, este se fue llorando y lamentándose así en el camino, el rechazo le destruyó su corazón. Su primera trauma fue esa, y luego de esos días se hundió en un perfil bajo. Cayó en el alcohol, compraba prostitutas, y de eso su cuerpo se prestó para la droga. No pensaba en el suicidio, ¡jamás! Ni se le ocurría.
Anduvo por todo el mundo sollozando, tan enclenque sujeto se subyugó comparado con la vitalidad del soldado anterior.
-Ángel de mi vida… te necesito, me gustas. Me encantaría que fueses mi amor.
Lo cual la muchacha le contestó: ¡No!
De la frustración que le ocasionó al guerrero, este se fue llorando y lamentándose así en el camino, el rechazo le destruyó su corazón. Su primera trauma fue esa, y luego de esos días se hundió en un perfil bajo. Cayó en el alcohol, compraba prostitutas, y de eso su cuerpo se prestó para la droga. No pensaba en el suicidio, ¡jamás! Ni se le ocurría.
Anduvo por todo el mundo sollozando, tan enclenque sujeto se subyugó comparado con la vitalidad del soldado anterior.