Advertencia:
Esta serie de relatos (o escritos extrañísimos) que aquí agrego, en realidad son una antología que iría del año dos mil diez hasta la fecha. Aunque todos los escritos tienen como hilo conductor la lujuria y la mayoría están escritos en primera persona, hay una pluralidad de voces y personajes que sólo existirán para el ojo atento.
La mayoría de las fantasías aquí plasmadas son producto de mis lectoras, confesiones íntimas o meros retos de escritura. Aunque también habría que aclarar que me regocije en el hedonismo de escribirlas e imaginarlas. Soy de los que piensa que mientras más restrinjamos las palabras, más poder se le da al lado oscuro de nuestra alma, a la podredumbre de nuestro cuerpo. Liberar el lenguaje nos dará la higiene necesaria para ser, finalmente, mejores seres humanos: sin tanta atadura mental, sin tanto trastorno. Esa es mi tesis fundamental a la hora de escribir, así que puede que aquí encuentre muchísimas (tal vez demasiadas) palabras altisonantes que sólo obedecen a una catarsis interior.
Lo que provoquen estos escritos en usted, querida lectora, querido lector, es solamente responsabilidad suya. Asco, lujuria, indiferencia; yo sólo pongo un espejo frente a usted.
Esta serie de relatos (o escritos extrañísimos) que aquí agrego, en realidad son una antología que iría del año dos mil diez hasta la fecha. Aunque todos los escritos tienen como hilo conductor la lujuria y la mayoría están escritos en primera persona, hay una pluralidad de voces y personajes que sólo existirán para el ojo atento.
La mayoría de las fantasías aquí plasmadas son producto de mis lectoras, confesiones íntimas o meros retos de escritura. Aunque también habría que aclarar que me regocije en el hedonismo de escribirlas e imaginarlas. Soy de los que piensa que mientras más restrinjamos las palabras, más poder se le da al lado oscuro de nuestra alma, a la podredumbre de nuestro cuerpo. Liberar el lenguaje nos dará la higiene necesaria para ser, finalmente, mejores seres humanos: sin tanta atadura mental, sin tanto trastorno. Esa es mi tesis fundamental a la hora de escribir, así que puede que aquí encuentre muchísimas (tal vez demasiadas) palabras altisonantes que sólo obedecen a una catarsis interior.
Lo que provoquen estos escritos en usted, querida lectora, querido lector, es solamente responsabilidad suya. Asco, lujuria, indiferencia; yo sólo pongo un espejo frente a usted.