Esta novela la componen siete relatos. Solo dos de ellos, El Ascensor y Urkaildu son pura ficción; los demás están basados en hechos reales, más o menos novelados, y en personajes que el autor ha conocido, destacando situaciones en las que hayan podido ser protagonistas de los relatos o de algunos de sus pasajes.
––Mi abuelo me contaba que los lobos pueden aullar por muchas razones, quizá la más importante fuera por amor. “El lobo y el burro”
…Jazz presentaba rigor mortis: las patas traseras estiradas, la cabeza recostada con la lengua fuera de las fauces reposando sobre el frío pavimento y los ojos… los ojos permanecían abiertos, extrañamente abiertos, con una expresión de espanto, como si su última visión le hubiera causado pavor…”Miradas”
…Sobre la mesa un PC portátil rojo. Cuando se le pregunta por el extraño color, responde con falsa humildad: es un regalo de Ferrari, tiene el mismo color que mi coche, observación que añadía bajando el tono de voz y restando importancia a la confidencia con un gesto frailuno… “Don Matías”
… Una hembra de jabalí hozaba bajo un frondoso castaño. El ruido al masticar con glotonería, una tras otra, las castañas esparcidas en su base, apagaban los gruñidos de los jabatos… “Los Machucaos”
…y las previsiones se quedaron lejos de la realidad. Su mercado se había desplomado. Tuvo que hacer frente a las pólizas contratadas y garantizadas con las reservas que, gracias a su política de austeridad, aún conservaba…”Don Cipriano”
…La relajación que se siente al abandonar ese cubo de cemento lleno de celdas de tortura, invita a disfrutar, con sosiego… “El Ascensor”
… y el movimiento algo nervioso de sus orejas, aunque la cola, o mejor dicho, el pequeño bulto que tiene por rabo apenas lo manifiesta y solo el balanceo sandunguero de su cuerpo… “El hombre del sombrero”
––Mi abuelo me contaba que los lobos pueden aullar por muchas razones, quizá la más importante fuera por amor. “El lobo y el burro”
…Jazz presentaba rigor mortis: las patas traseras estiradas, la cabeza recostada con la lengua fuera de las fauces reposando sobre el frío pavimento y los ojos… los ojos permanecían abiertos, extrañamente abiertos, con una expresión de espanto, como si su última visión le hubiera causado pavor…”Miradas”
…Sobre la mesa un PC portátil rojo. Cuando se le pregunta por el extraño color, responde con falsa humildad: es un regalo de Ferrari, tiene el mismo color que mi coche, observación que añadía bajando el tono de voz y restando importancia a la confidencia con un gesto frailuno… “Don Matías”
… Una hembra de jabalí hozaba bajo un frondoso castaño. El ruido al masticar con glotonería, una tras otra, las castañas esparcidas en su base, apagaban los gruñidos de los jabatos… “Los Machucaos”
…y las previsiones se quedaron lejos de la realidad. Su mercado se había desplomado. Tuvo que hacer frente a las pólizas contratadas y garantizadas con las reservas que, gracias a su política de austeridad, aún conservaba…”Don Cipriano”
…La relajación que se siente al abandonar ese cubo de cemento lleno de celdas de tortura, invita a disfrutar, con sosiego… “El Ascensor”
… y el movimiento algo nervioso de sus orejas, aunque la cola, o mejor dicho, el pequeño bulto que tiene por rabo apenas lo manifiesta y solo el balanceo sandunguero de su cuerpo… “El hombre del sombrero”