Mi estancia en Acapulco serviría para empezar a destruir demonios que desde que nací sentí me habían tratado de convencer que yo no tenía un lugar aquí, era muy distinto visitar ése puerto en vacaciones a vivir en él, la vegetación exuberante el húmedo calor y las malas relaciones no eran buena combinación, ahí había experimentado por primera vez un evento escalofriante que casi me convence de que no me encontraba en mis cabales y quizá así era pues mi matrimonio era una corona de espinas. Es increíble el daño mental que puede causar un mal matrimonio al grado de volverse adicción enfermante. Teniendo la oportunidad de salir de eso sigues ahí y todo en aras de conservar esa "zona de confort" que más bien se le debería de llamar "Zona de Imbecilidad" donde te mantiene el que está arriba de ti porque te embarazó estás amarrada por los hijos y además lo principal gana dinero y tú no y juega contigo al gato y al ratón. Eso que describo sucedió en los años setenta y ahora a las mujeres "ya nos las embarazan" pues nuevas leyes protectoras para la mujer están vigentes en nuestra Constitución a mí como a muchas otras no nos tocó así y liberarnos fue una verdadera odisea que como en mi caso se llevó a cuenta gotas, unas gotas cargadas de miedo pues a mí me hubiese gustado muchísimo seguir casada hasta que la muerte me llevara, pero no pagando un precio tan alto como es el desamor, sin afinidad no puede conservarse una amistad imagínate un matrimonio, menos, una poca es necesaria para aferrarte de ahí y construir un lazo de amistad, de cariño, de respeto y el amor que es tan noble llegará de la mano de ésas virtudes, pero La Afinidad de Educación en las parejas es básica. El Amor es Energía Divina y lo contrario sería Energía Diabólica, y en ésa energía diabólica navegué durante un largo tiempo.
Relatos: Tercera Parte (Spanish Edition)
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