RELATOS DE VIAJE DE UN ARGENTINO
Deliberadamente elegí viajar sin mate. Nada de yerba, termo ni bombilla. Ni mate ni pava. Si bien no lo volvería a hacer, ya que hubo momentos en que unos mates hubieran estado bárbaros, no sorbí ni una sola cebada. Una especie de celibato. Dejar el mate fue un error. Dejar el mate es imposible: uno se deja a sí mismo. Este error, que opera como una renuncia, también es un símbolo. Viajar es normal. Lo hacemos con frecuencia. La expresión más extrema de un viaje normal serían las largas y merecidas vacaciones. Cuándo un viaje deja de ser normal…? Me parece, cuando es lo suficientemente largo como para que implique alguna renuncia. Viajar así es un error. Viajar es errar.
La experiencia resulta subjetiva e intransferible. No se vive mejor. Se vive diferente. A veces, más intensamente. Se trata de estar abierto. Al final hay falta y satisfacción. También hay cambio.
Deliberadamente elegí viajar sin mate. Nada de yerba, termo ni bombilla. Ni mate ni pava. Si bien no lo volvería a hacer, ya que hubo momentos en que unos mates hubieran estado bárbaros, no sorbí ni una sola cebada. Una especie de celibato. Dejar el mate fue un error. Dejar el mate es imposible: uno se deja a sí mismo. Este error, que opera como una renuncia, también es un símbolo. Viajar es normal. Lo hacemos con frecuencia. La expresión más extrema de un viaje normal serían las largas y merecidas vacaciones. Cuándo un viaje deja de ser normal…? Me parece, cuando es lo suficientemente largo como para que implique alguna renuncia. Viajar así es un error. Viajar es errar.
La experiencia resulta subjetiva e intransferible. No se vive mejor. Se vive diferente. A veces, más intensamente. Se trata de estar abierto. Al final hay falta y satisfacción. También hay cambio.