Mi única relación duró exactamente siete años y dos meses, la conocí en el colegio y nunca hubo otra antes o durante, en esos años. Cuando pensaba en nuestra vida a futuro, veía a una pareja convencional en la cual yo llegaba cada tarde de la oficina y ella me esperaba en casa con la cena caliente, me preguntaba por mi día mientras comíamos, y luego al llegar la hora de dormir nos abrazamos en la oscuridad y, como si de un poema de Oliverio Girondo se tratase, hacíamos el amor entre nubes y luego nos abrazábamos feliz y saciados de cada día.
Siempre fui un romántico, ese es mi mayor defecto.
A las mujeres no les gusta la docilidad que producen las emociones demasiado marcadas en el corazón de un hombre, nunca conocí a una mujer que se excitará al escuchar a un hombre hablar de sus sentimientos...
Siempre fui un romántico, ese es mi mayor defecto.
A las mujeres no les gusta la docilidad que producen las emociones demasiado marcadas en el corazón de un hombre, nunca conocí a una mujer que se excitará al escuchar a un hombre hablar de sus sentimientos...